El gobernador neuquino no permitió la reincorporación de tres empleados estatales que habían sido despedidos por faltas graves, como ausencias injustificadas y bajo rendimiento. La decisión refuerza la política de tolerancia cero ante la indisciplina en la administración pública, subrayando el compromiso del Ejecutivo con la transparencia y el orden.

El gobernador Rolando Figueroa reafirmó su política de tolerancia cero al rechazar la reincorporación de tres empleados estatales que habían sido despedidos por faltas graves, entre ellas ausencias reiteradas y bajo rendimiento laboral. Los cesanteados habían recurrido a la Justicia para volver a sus puestos, pero la Provincia se mantuvo firme en su decisión.

Desde el Ejecutivo remarcaron que no se trata de una persecución, sino de una medida basada en evaluaciones objetivas y en el cumplimiento de las normas vigentes. La postura del gobierno provincial apunta a fortalecer la ética y la responsabilidad en la administración pública.

Este caso se inscribe en una línea de gestión que busca consolidar una cultura de trabajo con reglas claras, transparencia y compromiso. La negativa a reinstalar a los trabajadores despedidos envía un mensaje contundente sobre las consecuencias de incumplir con las obligaciones laborales en el ámbito estatal.

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