Vivimos conectados casi las 24 horas del día, pero cada vez más personas sienten que necesitan desconectarse. Un «detox digital» no significa dejar la tecnología por completo, sino aprender a usarla de manera más consciente y saludable.

El primer signo de alarma es sentir ansiedad cuando no se tiene el celular a mano o chequearlo de forma compulsiva. También pueden aparecer problemas para concentrarse, dormir mal o sentir que no se tiene tiempo para nada, aunque se pase horas frente a la pantalla.

El primer paso para un detox digital es observar cuántas horas por día se pasan frente al teléfono o la computadora fuera de lo laboral. Muchas aplicaciones permiten medir ese tiempo y poner límites automáticos para ciertas apps.

Luego, es recomendable establecer momentos sin pantalla durante el día: en las comidas, una hora antes de dormir o mientras se comparte tiempo con otras personas. Esto ayuda a reconectar con el entorno y mejorar los vínculos personales.

Otra estrategia útil es reorganizar el celular: eliminar apps innecesarias, desactivar notificaciones que distraen y mantener solo lo esencial en la pantalla principal. Esto reduce los impulsos automáticos de revisar el teléfono sin motivo.

Un uso más consciente de la tecnología permite ganar tiempo real, reducir el estrés digital y mejorar la calidad de vida. No se trata de vivir sin tecnología, sino de recuperar el control sobre cómo, cuándo y para qué la usamos.

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