En su camino hacia la Legislatura porteña, Santoro reafirmó su identidad alfonsinista y aseguró que su estrategia está orientada a captar una mayoría social que trascienda la clásica división entre peronistas y radicales. Señaló que su objetivo es interpelar al votante de clase media que, durante años, se inclinó por propuestas del PRO.
Esta definición marca un giro importante en el posicionamiento de Santoro, que intenta desmarcarse de la lógica binaria que ha caracterizado a la política nacional en las últimas décadas. Al reivindicar su tradición alfonsinista, busca recuperar una mirada progresista, republicana y democrática, capaz de dialogar tanto con sectores desencantados del radicalismo como con votantes moderados del PRO que priorizan la estabilidad, la institucionalidad y las soluciones prácticas en lo cotidiano. En este sentido, su propuesta se plantea como una alternativa urbana, moderna y superadora del clivaje peronismo-antiperonismo.
No obstante, este intento de construir una mayoría transversal no está exento de tensiones. En un escenario donde las estructuras partidarias aún tienen un peso considerable, especialmente en la organización territorial y en la movilización del electorado, la apuesta de Santoro podría enfrentar resistencias internas y desafíos para consolidar una identidad propia.
Su éxito dependerá no solo de su capacidad para comunicar una propuesta clara y convincente, sino también de cómo logre articular alianzas sin diluir su perfil político en un mar de indefiniciones.








