Sentirse estancado es normal en ciertos momentos de la vida. No siempre hay claridad, motivación o entusiasmo. Lo importante es no quedarse quieto mucho tiempo.

Acciones que podés tomar:

  • Hacé una pausa para reconectar con lo que querés.
  • Cambiá tu rutina, aunque sea un poco.
  • Probá una actividad nueva (curso, hobby, voluntariado).
  • Hablá con alguien de confianza o con un profesional.
  • Anotá qué cosas te gustaría cambiar, sin juzgarte.

A veces, el estancamiento es una señal de que algo necesita atención: una necesidad no escuchada, una etapa cerrada, un deseo nuevo que quiere salir.

No hace falta tomar decisiones drásticas de inmediato. A veces, un pequeño movimiento reactiva la energía y trae nuevas ideas.

El estancamiento también puede ser una oportunidad para frenar, revisar y redirigir. No todo cambio es visible desde afuera.

Escuchate, tenete paciencia y confiá: todo momento difícil puede ser el inicio de algo mejor.

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