Cuidar el planeta no requiere grandes sacrificios ni inversiones. Desde tu casa podés adoptar hábitos sostenibles que reducen tu impacto ambiental y hasta te hacen ahorrar.
Empezá por estas acciones simples:
- Separá residuos reciclables.
- Apagá luces y aparatos que no estés usando.
- Reutilizá bolsas, frascos y envases.
- Usá menos agua al ducharte o lavar.
- Compostá los restos de frutas y verduras.
Estos gestos cotidianos tienen un efecto real si se sostienen en el tiempo. Y lo mejor: muchos también reducen tus gastos en servicios o productos.
La sostenibilidad empieza por cambiar la mentalidad: preguntarte si algo se puede evitar, reducir o reutilizar antes de desecharlo.
También podés influir en tu entorno: hablar del tema, compartir ideas o enseñar a los más chicos.
El cambio global empieza en casa. Cada acción cuenta, aunque parezca pequeña.







