A partir de abril de 2025, jubilados y pensionados en Argentina recibirán un bono extraordinario de $70.000 y un aumento del 2,4% en sus haberes, según lo informado por la ANSES. Este ajuste busca mitigar el impacto de la inflación y mejorar el poder adquisitivo de los beneficiarios. El monto de la jubilación mínima pasará de $279.121 a $285.820, y la máxima de $1.878.224 a $1.923.302. El bono se sumará a estos valores, alcanzando un total de $349.121 para quienes perciban el haber mínimo. El calendario de pagos se organiza según la terminación del DNI, con fechas específicas para cada grupo de beneficiarios. ​

Este incremento se basa en el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de febrero, que registró una inflación del 2,4%. La medida responde al Decreto 274/24, que establece ajustes mensuales en los haberes previsionales. Además, se implementará un ajuste fiscal adicional del 0,3% del Producto Bruto Interno (PBI) para 2025, elevando el objetivo de superávit primario anual del 1,3% al 1,6% del PBI. ​

El gobierno argentino busca con estas acciones mantener el poder adquisitivo de los jubilados y pensionados, quienes enfrentan el desafío de la inflación en su día a día. El bono y el aumento en los haberes representan un esfuerzo por parte del Estado para mejorar las condiciones económicas de este sector de la población.​

A pesar de los esfuerzos gubernamentales, algunos especialistas señalan que el cálculo del ajuste no contempla el impacto de otros aumentos en bienes y servicios, lo que podría afectar el bolsillo de los jubilados en el corto plazo. Sin embargo, la medida es un paso hacia la compensación de la pérdida del poder adquisitivo y la mejora de las condiciones de vida de los beneficiarios del sistema previsional.

Fuente: Opinando San Nicolás

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