En la Piazza Risorgimento de Roma, a escasos minutos del Vaticano, se llevó a cabo la presentación del helado «Aleluya», una creación del maestro heladero Vincenzo Squatrito. Este nuevo sabor, basado en la tradicional «gianduia», una mezcla de avellanas tostadas y chocolate puro, celebra la recuperación del Papa Francisco tras superar una neumonía que lo mantuvo hospitalizado durante un mes en el Hospital Gemelli. 

El nombre «Aleluya» rinde homenaje al Año Jubilar de la Iglesia Católica, inaugurado por el Papa en diciembre, un evento que simboliza renovación espiritual y unidad para los fieles. Squatrito, reconocido por su maestría en la heladería, ganó un concurso europeo con esta propuesta, consolidando su prestigio en el ámbito gastronómico. ​

La iniciativa no solo destaca por su valor simbólico, sino también por su propósito solidario: los fondos recaudados por la venta del helado serán destinados a proyectos de apoyo para personas sin hogar en diversas partes del mundo. Ludovico Santasilia, uno de los organizadores del evento, expresó su confianza en que el Papa apreciará esta acción benéfica alineada con su compromiso con los más necesitados.

El Papa Francisco es conocido por su gusto por el helado, especialmente por el sabor dulce de leche, un clásico de su Buenos Aires natal. Mantiene una relación cercana con Sebastián Padrón, un heladero argentino residente cerca del Vaticano, quien regularmente le entrega este dulce favorito. ​

A partir del lunes, el helado «Aleluya» estará disponible en heladerías de toda Europa, permitiendo que más personas disfruten de este sabor mientras contribuyen a una causa noble. Esta combinación de tradición italiana, innovación culinaria y solidaridad ha convertido a esta creación en un fenómeno que trasciende fronteras. ​

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