El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció una nueva política de aranceles para equilibrar la balanza comercial con otros países. Entre las medidas más relevantes, confirmó un tributo del 25% sobre las importaciones de acero y otro para el aluminio, lo que podría afectar a varias economías, incluida la argentina.
Argentina impone un arancel promedio del 12,5% a los productos estadounidenses, mientras que EE.UU. aplica solo un 2,7% a las importaciones en general. La diferencia coloca al país en una posición vulnerable frente a la política de “reciprocidad arancelaria” que busca implementar la Casa Blanca. Sectores clave como la carne vacuna y el biodiésel podrían ver restringido su acceso al mercado norteamericano, favoreciendo a competidores como Brasil.
Trump aseguró que solo Australia podría quedar exceptuada de los nuevos aranceles debido a su superávit comercial con Estados Unidos. Sin embargo, empresarios argentinos del sector siderúrgico y metalúrgico, como el Grupo Techint, confían en que la relación entre Javier Milei y Trump sirva para negociar una excepción, como ocurrió en 2018 bajo el gobierno de Mauricio Macri.
El endurecimiento de las barreras comerciales genera incertidumbre en el gobierno argentino, que deberá definir una estrategia diplomática para evitar que las exportaciones nacionales pierdan competitividad. Mientras tanto, los mercados y los principales sectores productivos siguen de cerca el impacto de esta decisión en la economía local.








